La Vall d’Incles

El principado de Andorra es un lugar maravilloso para visitar y disfrutar de sus innumerables excursiones por montaña y por senderos campestres.

En este caso voy a proponer una visita a La Vall d’Incles, por ser un paraje de gran belleza y encanto, y por contar con diferentes opciones recreativas que se adaptan a cada grupo, sea cual sea: los que van con niños, los que prefieren un paseo ligero y agradable de poca duración, los que se inclinan por hacer alta montaña…toda una gama de posibilidades. Yo fui con mis hijos pequeños, y disfrutaron de todo cuanto iban descubriendo a su paso, hasta llegar a los lagos de Juclar.

El acceso a la Vall d’Incles se encuentra entre las localidades de El Tarter y Soldeu, a la altura del kilómetro 18 de la CG 2. Cuando la carretera traza una curva de 180 grados, nace un acceso que sigue las huellas de una de las variantes del sendero de mayor recorrido pirenaico: el GR-11. Hay poco más de 4,5 kilómetros de pista, bien para recorrer en automóvil o mejor a pie, hasta alcanzar una zona de acampada donde se encuentra el punto de partida idóneo para emprender la excursión a los Estanys de Juclar. Una antigua cubeta glacial conformó este espléndido rincón de la geografía andorrana, probablemente uno de los valles más amplios de la alta montaña del Principado. La primera parte de la ruta abarca un espacio que se sitúa entre los 1.750 y los 1.900 metros de altitud, un recorrido que sorprende y exalta los sentidos. Incluso se diría que los interminables prados de gramíneas que se encuentran al paso y los volúmenes montañosos que se pierden en la distancia sugieren al caminante el recuerdo de enclaves más propios de latitudes centroeuropeas.

valldincles

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